Cuba no está sola

Cuba no está sola

Desde ATTAC Argentina nos sumamos al movimiento de solidaridad con el pueblo cubano y denunciamos las políticas de agresión del imperialismo yanqui contra esa isla indómita.

La abierta agresión de la administración Trump ha vuelto a poner a Cuba en su mira. Pasando por encima del derecho internacional, asistimos a la proliferación de conflictos en distintas partes del mundo, en el marco de su intento por sostener la hegemonía unipolar que ejerció durante las últimas décadas, negándose a aceptar el avance irreversible de un orden multipolar, especialmente frente al crecimiento de China. En ese contexto se inscriben la agresión contra Irán, junto a sus aliados israelíes; las acciones en Líbano, tras la devastación provocada por el genocidio contra el pueblo palestino en Gaza; y la intervención en Venezuela, orientada al control de sus recursos petroleros.

En esa misma lógica, se intenta ahora asfixiar a Cuba, privándola de suministros energéticos, mientras Trump llega al extremo de alardear que “EE. UU. se quedará con Cuba”. Estas pretensiones no son nuevas. El bloqueo contra la isla se mantiene desde 1961 y se ha endurecido con el paso del tiempo. Hoy reaparece con viejos métodos, como la piratería de interceptar y sancionar a cualquier embarcación que transporte petróleo hacia el país.

Sin embargo, Cuba ha sido, desde el inicio de su revolución, un ejemplo de solidaridad internacional. Ha acompañado a pueblos de todo el mundo en sus luchas y necesidades: desde Vietnam y Angola, contribuyendo a la liberación de Nelson Mandela en Sudáfrica, hasta el cuidado de niños afectados por Chernóbil; desde las brigadas médicas enviadas a Italia durante la pandemia de COVID, hasta la formación de miles de profesionales en la Escuela Latinoamericana de Medicina. A ello se suman millones de intervenciones oftalmológicas realizadas con la ayuda de especialistas cubanos, entre muchas otras acciones.

Lo que se busca, en definitiva, es borrar ese ejemplo.

Por eso, nuestra solidaridad con Cuba es también una defensa de nosotros y nosotras mismas. Es el derecho de su pueblo a decidir libremente su propio destino, sin agresiones ni injerencias externas. Frente a esta situación, no podemos permanecer indiferentes: se trata de una injusticia que debe indignarnos como seres humanos.

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